Miss Teen USA 2007
La pregunta es: "Encuestas recientes han concluido que un quinto de los americanos no son capaces de ubicar a los Estados Unidos en un mapamundi, ¿Por qué crees que esto es así?"
La pregunta es: "Encuestas recientes han concluido que un quinto de los americanos no son capaces de ubicar a los Estados Unidos en un mapamundi, ¿Por qué crees que esto es así?"
Publicado por Alvaro en 17:07 0 comentarios
Publicado por Alvaro en 0:34 0 comentarios
El acento parece estar unido a la argentinidad más que cualquier otra cosa (exceptuando quizás la psicología). Parece que sin acento no hay argentinidad; es algo intrínseco en la idiosincrasia argentina, como los choripanes, el dulce de leche o Maradona.
Cada vez que alguien descubre que soy argentino me pasa lo mismo: Pero cómo, ¿y el acento? Y entonces me tengo que poner a explicar mis dos registros del castellano, mi historia personal, años y fechas y porquéses. La verdad es que ya estoy un poco hasta los cojones.
La gente pregunta de dónde eres, y quiere oír una sola respuesta. El nombre de un único país, ciudad o pueblo. Y en mi caso eso es imposible. Explicar de dónde soy me supone siempre un dolor de cabeza. Argentino, pero llevo mucho tiempo en Madrid; o llevo mucho tiempo en Madrid pero nací en Argentina. Elijan ustedes, a gusto del interlocutor.
Nací en Argentina y no hubo otro país en mi vida hasta mis diez años, cuando me vine a vivir a Madrid. Llevo por lo tanto muchos años viviendo en España, pero mi familia es argentina (incluidos dos abuelos españoles que vivieron toda su vida en aquel país), mi infancia es argentina, la música que me emociona viene de allí... He ido menos de lo que habría querido, pero cada vez que he estado allí me he sentido uno más. Igual que lo que me pasa en Madrid.
Llegué a Madrid de pequeño, y después de un tiempo el acento se me fue pegando. Al principio me molestaba que la gente no me entendiese (algún compañero me decía que les tratase de “tú” y no de usted, ya que por supuesto no usaba “vosotros”). Y no sé cuándo pero creo que un día decidí hablar como todos los demás, y entonces la gente empezó a entenderme sin problemas.
Pero esto era sólo de puertas hacia fuera. En casa seguí hablando como siempre (esto es, con acento argentino), y tanto fue así que los dos acentos empezaron a separarse como si fuesen dos idiomas diferentes. Empecé a diferenciar cada vez más los registros, y a saltar de uno a otro dependiendo de mi interlocutor. Algunos me llaman chaquetero, pero la verdad es que no puedo evitarlo: prefiero hablar en español con un español, y en argentino con un argentino. El acento parece crear una barrera o una diferencia en la actitud de las personas; los prejuicios y los clichés surgen entonces en todo su esplendor. Y la verdad es que me cago en los clichés.
El caso es que si me diesen a elegir no elegiría ningún sitio, y elegiría los dos. No voy a contestar una sola cosa cada vez que se me pregunte de dónde soy, porque sería mentira. Me manejo por igual en ambos registros lingüísticos, conozco bastante bien ambas culturas e idiosincrasias; en Argentina dan por hecho que soy argentino, en España no creen que no sea español.
¿Es posible ser de dos lugares a la vez? Quiero pensar que sí. ¿Por qué elegir cuando se puede tener tanto el dulce de leche como el jamón serrano?
Publicado por Alvaro en 21:39 5 comentarios
Izaro se fue a Camboya. Está visitando a una amiga suya que vive allí desde hace casi un año. Llegó ayer, y hoy he hablado con ella un poco por teléfono.
Lo primero que me dijo fue que le estaba impresionando más de lo que esperaba. Hasta Tailandia el viaje entró dentro de lo conocido; en Camboya aparecen cosas que me cuesta creerle.
No hay asfalto en las calles, por lo que tampoco hay acera. La gente y las motos y todo tipo de vehículos forman una masa uniforme que intenta esquivarse a sí misma. No hay ningún tipo de orden ni semáforos ni nada parecido.
La gente vive en la calle. Se lavan en la calle, comen en la calle, duermen en la calle... Una alemana que conoció allí le comentó que en la India es igual, pero con mucha más gente.
Me cuenta que no ven occidentales. Van caminando y los niños las rodean y las siguen, pidiéndoles dinero, vendiéndoles algo.
Lo primero que vio hoy por la mañana cuando se despertó fue a unos cuantos niños desnutridos trabajando en la calle.
Yo la escucho pero me cuesta creer lo que oigo. Lo comprendo, pero no me lo creo. He visto muchas cosas en la tele, he leído en revistas y periódicos, pero ahora me lo cuenta Izaro. Y todo eso está a sólo unas cuantas horas de vuelo. Está ahí no tan lejos. No tan lejos de la comida que sobró hoy al mediodía, del televisor y el dvd, del ordenador, de los muebles que la gente deja para recoger el tercer lunes de cada mes en el barrio de Salamanca, de la barra de chocolate que me como sin hambre... ¿Quién se puede creer todo esto?
De repente, se me ocurre una palabra: responsabilidad.
Publicado por Alvaro en 19:11 0 comentarios
El otro día en la sobremesa Sabi y Diego me empezaron a hablar de un canal argentino, Crónica TV, con una calidad y amarillismo tan ínfimos que realmente parecía una broma. Recordaba haber visto cosas extrañas la última vez que estuve en Argentina pero al ponerme a bucear en Youtube confirmé atónito que la realidad superaba a lo que yo recordaba. Todo en Crónica TV parece una broma. Reporteros que viven descojonándose en directo, historias surrealistas, entrevistados rayando la subnormalidad.
Aquí os dejo un video (real) en el que la reportera de Crónica cubre un accidente. La mujer no tiene el más absoluto reparo en acosar el herido que, todavía tirado en el suelo, responde con la actitud de una estrella del rock. Por último comentar uno de los titulares de la cadena: "Muertas dos personas y un boliviano", para que se vea que el racismo no es exclusivo de Europa y EEUU.
Ver para creer.
Publicado por Alvaro en 11:14 0 comentarios
Etiquetas: argentina, telebasura