Ventisca en Islandia
Música: Sigur Ros
Música: Sigur Ros
Publicado por Alvaro en 18:07 0 comentarios
Etiquetas: Islandia
Estamos en septiembre y aún así hoy por la mañana al ir a abrir la cadena de mi bici la llave no da vueltas ya que está casi congelada. Eso debe significar que el invierno está otra vez con nosotros, y que lamentablemente no dio tregua. El verano no existió y el otoño es imperceptible en Bergen, así que "velkommen" otra vez lluviosa y fría estación.
Pese a todo mi cabeza sigue creyendo que estamos en otoño ya que soy hombre de crisis-de-estaciones-de-transición y éste año tampoco ha faltado.
Mientras bajaba por Klostergate hacia el centro pensaba deprimido en lo triste que estaba hoy, y aunque normalmente un rato pedaleando me devuelve la alegría hoy al meter la lleva en la cadena de mi bici no conseguí abrirla. Inevitablemente reparé en el resto de la gente a mi alrededor que sí parecía estar alegre (o por lo menos más alegre que yo), paseando despreocupadamente por el centro de una de las pocas cuidades-pueblos-grandes de este país, uno de los más ricos del mundo. Mientras pasean piensan qué van a comprar, qué van a hacer esta noche, qué ponen en el cine... Y realmente su despreocupación me causa envidia... Sí, envidia, sana o no sana, no lo sé aún, y aunque tengo la suerte de aquel 30% de la población mundial que vive en el mundo desarrollado me considero con menos suerte que un noruego medio.
Y entonces pienso: ¿Pero no se trata de eso el estado del bienestar, de hacer que la gente tenga las cosas más fáciles? Sí, pero también no consigo evitar pensar que los noruegos a lo mejor lo tienen "demasiado" fácil. Y pongo esta palabra entre comillas porque todavía no estoy seguro.
Admiro el sistema, admiro profundamente el modelo, pero también pienso, como gran parte de los extranjeros de aquí, que los noruegos están "spoiled". Malcriados, acostumbrados a esforzarse poco, a dar las cosas por hecho y a no preocuparse demasiado por nada, viviendo en una burbuja que han construido con ayuda de la suerte de haber encontrado petróleo y de espaldas al mundo... Ya está, he soltado la frase de corrido porque si la hubiese pensado no la hubiese escrito ya que es todo lo que no me gusta: simple y tópica. Y sin embargo creo que tiene algo de verdad. Por supuesto elijo este a otros modelos de más al sur, donde tus oportunidades dependen de cuánto pueda ayudarte tu familia, o de si tus abuelos te dejan para una entrada de un piso, o de si tu tío conoce a tal de cual empresa que te puede dar curro, o de si no tienes otra que apechugar y buscarte la vida como puedas.
Aquí el estado de ayuda, te escucha si necesitas algo, te provee de todos los medios imaginables para que tú sólo pongas las ganas, y ese es el problema, que a veces se ven pocas ganas... No lo sé, hoy no lo veo tan claro... Será que hoy mi estado no es del todo lúcido, y no consigo ver con claridad este estado de las cosas... O será que hoy cuando he ido a abrir la cadena de mi bici no he podido, y entonces he tenido que bajar andando, aunque me parece que esto ya lo he comentado.
Publicado por Alvaro en 19:55 2 comentarios
Anoche tuve un sueño. Fue más o menos lo siguiente:
Yo estaba en un restaurante. Era un bebé y estaba en un carrito, y miraba comer a mi madre. Como no podía moverme del carrito y estaba hambriento empezaba a llorar. Debido a la ansiedad que la situación me provocaba, inmediatamente crecía hasta convertirme en un hombre gordo de unos 50 años. Salía del restaurante y me dirigía a una cabina de teléfonos. Rápidamente marcaba el número de una pizzería, y ordenaba una grande de mozzarella. Al cabo de un rato me empezaba a sonar el zapato y descubría que era un teléfono. Al atender la llamada era la pizzería, que me comunicaba que mi pizza en vez de media hora iba a tardar 20 años y cuando llegase tendría que casarme con ella. La idea de compartir el resto de mi vida con un trozo de pan con queso me causaba un ataque de pánico, y sólo conseguía calmarme después de comerme 40 kilos de gofres de un puesto cercano. Debido a que me sentía culpable decidía correr la maratón de Nueva York, aunque cuando llegué la gente en vez de inglés hablaba pakistaní y vestían todos de amarillo. Me acercaba a preguntar a un hombre cómo se llegaba al metro, y éste en vez de responderme empezaba a expulsar humo por las orejas y a balbucear una extraña poesía en esperanto. Poco a poco su cara se iba transformando en la de Harry Potter, lo cual me provocaba un horror tremendo. Al apartar la mirada descubría que ya no estaba en Nueva York sino en Alcobendas. Inmediatamente decidía poner un bar al que llamaba “Soja para todos”.
40 años después, pobre y solitario, pasaba los últimos meses de mi vida escribiendo el Quijote, para descubrir al terminarlo que alguien lo había escrito ya antes. Ante tan mala noticia intentaba suicidarme clavándome un periódico en la rodilla, pero al no surtir efecto me desanimaba y compraba un equipo de béisbol que rebautizaba “Los cucarachos de Terranova”.
Desperté bañado en mi propio sudor, así que decidí no ducharme ya que un buen baño me parecía suficiente.
Publicado por Alvaro en 21:07 1 comentarios
No saber si se corre con ventaja o con desventaja, salir el primero y mirar hacia atrás, o ver cómo los demás te pasan y no los puedes alcanzar. Es un encogimiento de estómago hasta la garganta, llorar por olores que sólo se encuentran cada 15 años… moldear recuerdos que se expanden y difuminan/explicitan con el tiempo, porque cada vez los construimos más grandiosos. No entender una y otra vez, no entender otra y otra, y cuando por primera vez se entiende querer volver a perderse, sentir en el pecho las heladas de lo desconocido, sentir en la sangre los calores de lo recordado. Vivir yendo y viniendo y encontrando siempre, con miedo a que el miedo te atrape, el miedo a quedarse parado y que te alcancen y entonces ya no es divertido. ¿Pero entonces por qué volver a irse? Por buscar una y otra vez ese primer momento de angustia y certeza de la existencia de uno mismo, aunque sea en el dolor por dejar esa casa tan bonita… aunque un poco pequeña… siempre un aunque, porque al fin y al cabo de eso se trata, de no estar conforme en la puta vida de dios.
Publicado por Alvaro en 18:57 0 comentarios
Tardó más de veinte años en descubrir una importante lección. Creció convencido de las certidumbres, o queriendo estarlo. Se autodefinió escépticoempíricoindividualista, despreocupado o preocupado sólo por lo útilimportante, tangible. Se rodeó de papeles pintados que creyó paisajes y construyó una realidad alcanzable con la mano. Se pensó sólo y odió casi tanto como aquel gordo de familia irlandesa en Nueva Orleáns. Derribó puentes que ni siquiera habían sido construidos para evitar llegar a ningún lado, porque ya incluso por aquel entonces intuía que había un lugar al que era peligroso llegar, un lugar donde era posible ser herido y donde las garras de los demás te alcanzaban. Temió que si no construía su molde lo suficientemente rápido al final se quedaría sin él, no podría construirlo porque sería demasiado tarde. Se daría cuenta de que todo lo que había estado construyendo no era más fuerte que un simple abrazo, o una mirada de aprobación, orgullo o cariño. Y mientras lo pensaba lo descubría, y en un par de libros, o tres, leyó cosas que de tan simples nunca habría pensado por sí mismo. Y cuando se le vino todo abajo sufrió tanto que le dolieron partes de sí mismo que ni siquiera sabía que existían, y siguió caminando porque sentado no se puede tropezar. Y entonces encontró gente y lugares donde nunca antes había mirado, y empezó a construir un nuevo molde, aunque esta vez de confianza y sueños y deseos compartidos, un material mucho más resistente. Entonces el molde fue lo suficientemente fuerte, y un día encontró una frase y fue capaz de entenderla. La frase decía: “No creas que los soñadores son incapaces de cambiar el mundo, ellos son la única cosa que realmente lo ha cambiado.” Y entonces decidió buscar a aquel hidalgo e irse con él, y no hacer caso de su verdadero enemigo que les trataba de engañar con el cuento de que los gigantes eran en realidad molinos.
Publicado por Alvaro en 0:23 1 comentarios